Las jaras negras en su belleza inconfundible, recuerdan que pueden ser una trampa si osas invadir su espacio.
Es justo cuando el camino que lleva a la cima empieza a resultar demasiado empinado y escurridizo, cuando te das cuenta que esas pisadas no vas a olvidarlas tan fácilmente.
El regalo a la llegada es la danza de las mariposas.
La primavera también es así. Un resurgir de las sombras... Una nueva conexión con la luz.
Subida al Pico del Cielo. (1.508 m.) Fotos: Brokemac
Y lo
lamentable o lo sublime es que si llegas a darte cuenta de la profundidad de
esa huella mientras esos días se suceden, no puedes hacer nada por detener ese tiempo o impedirlo.
Querido año que ya acabas:
Me gustaría decirte adiós sin acritud pero no puedo.
Dejas el abismo de un silencio duro y frio a cambio de llevarte mi ilusión...
Alguien no ha debido explicarme por qué el cielo se viste de rojo.
Cuando las palabras mueren en la garganta, esta
inmensa belleza natural las traslada hasta el infinito para poder
descifrar el enigma del colosal sentimiento que encierran.