Dejarlos a solas con su pasión, desbordantes en su entrega ilimitada, abrazados para siempre.
Suena una música cada vez más suave y lejana... La luna se oculta para ceder la noche a los amantes furtivos... y a la muerte.
Las jaras negras en su belleza inconfundible, recuerdan que pueden ser una trampa si osas invadir su espacio.
Es justo cuando el camino que lleva a la cima empieza a resultar demasiado empinado y escurridizo, cuando te das cuenta que esas pisadas no vas a olvidarlas tan fácilmente.
El regalo a la llegada es la danza de las mariposas.
La primavera también es así. Un resurgir de las sombras... Una nueva conexión con la luz.
Subida al Pico del Cielo. (1.508 m.) Fotos: Brokemac
Y lo
lamentable o lo sublime es que si llegas a darte cuenta de la profundidad de
esa huella mientras esos días se suceden, no puedes hacer nada por detener ese tiempo o impedirlo.